La ansiedad es una emoción normal que todos sentimos. En los niños puede aparecer con más frecuencia e intensidad, y necesitar nuestro apoyo. Reconocerla a tiempo y acompañarla bien marca una gran diferencia.
En breve
- La ansiedad no es debilidad: es una señal de que necesita apoyo.
- Observa cambios que se mantienen en el tiempo y afectan su bienestar.
- Tu calma y tu presencia son su mejor herramienta.
¿Cómo reconocer la ansiedad?
Puede manifestarse como preocupación excesiva por varias cosas, irritabilidad o llanto, molestias físicas (dolor de barriga o de cabeza), dificultad para concentrarse o dormir, y evitación de situaciones cotidianas. Ninguna señal aislada es un diagnóstico: la clave está en la intensidad, la frecuencia y cuánto afectan su día a día.
¿Qué puede desencadenarla?
Cambios importantes (mudanzas, separaciones, un hermano nuevo), exigencias académicas o sociales, exposición a contenidos inapropiados, experiencias estresantes o la presión por hacer todo perfecto. No siempre podemos evitar los desencadenantes, pero sí ayudar al niño a afrontarlos.
Cómo acompañarla
- Escucha sin juzgar y valida lo que siente.
- Acompaña desde la calma: tu tranquilidad le da seguridad.
- Mantén rutinas claras y predecibles.
- Enséñale técnicas para calmarse: respiración, dibujo, movimiento.
- Refuerza sus logros y su esfuerzo.
¿Cuándo consultar?
Si la ansiedad es muy intensa, se prolonga en el tiempo o interfiere en su vida escolar, familiar o social, una orientación profesional ayuda a entregar herramientas a la familia y al niño. En el Centro Psicoinfantologa la atención es online y también presencial en Santiago.
¿La ansiedad está afectando el bienestar de tu hijo o hija?
Agenda tu horaEste artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional individualizada.